Embarazo en la adolescencia
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La prevención va más allá de conocer y usar los métodos anticonceptivos
El embarazo entre adolescentes entre se debe principalmente a la falta de formación, más que a la falta de información sexual.

Aunque por lo general nos referimos al embarazo en adolescentes cuando se presenta en jovencitas de entre los 15 y 19 años, es importante señalar que los embarazos en niñas menores de 14 años han aumentado en los últimos años.
El embarazo en adolescentes se considera un problema de salud pública, ya que afecta a la madre, al recién nacido, a los familiares y tiene gran impacto en la sociedad.
Además, un embarazo en la etapa de la adolescencia implica un mayor riesgo de complicaciones tanto en la madre como en el feto.
El embarazo en la mujer adolescente trae consigo un gran estrés familiar, ya que muchas jovencitas se ven obligadas a abandonar sus estudios, acarreando con ello un bajo nivel escolar y un gran sentimiento de culpa, además de ser consideradas en muchas ocasiones como una carga para los padres.
La noticia de estar embarazada se convierte en un impacto emocional en la adolescente, por lo que se ve envuelta en una etapa de incertidumbre y depresión, sin tener la certeza de ser comprendida o no por el núcleo familiar, por lo que muchas veces buscan a las amigas para que les ayuden a resolver su situación y otras, en un porcentaje elevado, recurren al aborto.

Frecuencia

La frecuencia a nivel nacional varía de 500 mil a 700 mil adolescentes por año, de ellas el 70 a 80 % terminan el embarazo con un bebé vivo, el resto opta por el aborto.
Se creería que en las grandes ciudades la frecuencia es mayor con respecto a las poblaciones pequeñas. Sin embargo, las tasas de embarazo son similares comparadas por cada 100 mujeres adolescentes.
De 100 embarazos el 60% ocurre entre los 15 y 17 años, el 25 % entre los 18 y 19 años y el resto en menores de 14 años.
Al parecer el grupo de 15 a l9 años es el más susceptible y se correlaciona con la época de preparatoria, donde las adolescentes inician una nueva etapa tanto social como cultural, por lo que son influenciadas por el ambiente escolar y la idea equivocada de que están más preparadas para iniciar su vida sexual.

Incidencia

Cada año en Estados Unidos quedan embarazadas un millón de adolescentes, según los reportes de Salud. El número de embarazos varía dependiendo de cada país, por lo que es difícil reportar las diferencias exactas.
Por ejemplo, en Canadá el porcentaje es de 3.39%; en Inglaterra del 6.03% y en Estados Unidos del 7.6%. En México se calcula que el porcentaje es del 5% aproximadamente, teniendo en cuenta que cerca del 7% de la población femenina tiene edad entre los 15 y l9 años.
Las cifras no son exactas ya que en México aún no hay un estudio que reporte la frecuencia de adolescentes embarazadas por año.
En un estudio realizado en Estados Unidos en el año 2005, se observó que a pesar de que en el país vecino el número de adolescentes embarazadas disminuyó en los últimos años, las tasas se consideran todavía elevadas, ya que actualmente los métodos de anticoncepción se encuentran al alcance de todas las jovencitas.
Por lo tanto, las cifras esperadas de embarazos deberían ser menores a las que se presentan: un millón de adolescentes quedan embarazadas cada año, y de esos embarazos muchos se consideran de alto riesgo, ya que en muchos se presentan nacimientos prematuros, restricción en el crecimiento intrauterino (el bebé no alcanza ni el peso ni la talla normal), bajo peso al nacer y complicaciones para la madre.

Clínicas para adolescentes

En Estados Unidos hay hospitales especiales para embarazadas adolescentes, debido a todos los riegos de salud que conlleva una paciente tan joven, por lo que se invierte en personal y presupuesto especial para atender a estas jovencitas.
En México se encuentra el Instituto Nacional de Perinatología con una clínica especial para la adolescente embarazada y médicos capacitados para proporcionar atención y cuidados especiales a las adolescentes.
Es importante señalar que la adolescente no sólo necesita atención de un médico ginecólogo, sino que además se necesita apoyo psicológico tanto para ella como para los padres, a quienes se les brinda información sobre todo lo que el bebé traerá consigo y los cambios que la adolescente sufrirá no sólo físicos, sino también emocionales y familiares.
Esto se hace para lograr que la adolescente lleve una vida sana y que vea el embarazo lo más positivamente posible.
Las pláticas no sólo contemplan apoyo emocional, sino que además la adolescente y el padre del bebé ensayan el trabajo de parto y el parto mismo. Se les explica en todo momento cómo se lleva a cabo la labor de parto: los pasos que se siguen, los tipos de anestesia que se utilizan y se les orienta sobre lo que es una cesárea en caso de necesitarla.
Con ello se pretende que la adolescente se familiarice con la situación que vivirá; que los padres de la jovencita y el padre del bebé se involucren en el evento, y de esta manera, la futura mamá esté en un ambiente sano y se prevengan complicaciones.
Cabe destacar que aunque en algunas ciudades no se cuente con clínicas especiales para la adolescente embarazada, el control prenatal adecuado con el ginecólogo, deberá encaminar todos estos aspectos.

Uso de anticonceptivos

El solo hecho de iniciar vida sexual antes de los 16 años está asociado fuertemente con el no uso de métodos anticonceptivos, por lo tanto, estas jovencitas están expuestas al embarazo.
Cabe señalar que de las jovencitas que tienen su primera relación sexual, el 70 a 80% no lo tenían planeado, por lo que se enfrentan a esta experiencia sin estar protegidas.
Muchas adolescentes carecen de una guía especial sobre métodos de anticoncepción y sus conocimientos acerca de los mismos es muy bajo.
Esto queda en evidencia en las tasas tan elevadas de falla de los métodos de anticoncepción en aquellas adolescentes que aparentemente estaban “protegidas”, por lo que no sólo se debe educar a la adolescente para que conozca los métodos, sino para que los usen de manera efectiva, y lograr con ello que no se presenten fallas, incluyendo por supuesto los métodos de anticoncepción de emergencia (píldora del día siguiente).

Uso del preservativo

El preservativo o condón sigue siendo el método de anticoncepción más usado por los adolescentes, y la preferencia por éste va en aumento. La píldora anticonceptiva ocupa el segundo lugar con el 17 % del total de las adolescentes, (tasas por cada l00 adolescentes).
Debemos reconocer que el incremento del uso de los métodos anticonceptivos a través de los años ha logrado disminuir el número de embarazos no deseados; sin embargo, el uso incorrecto de éstos arroja elevadas tasas de fallas, porque la mayoría de las adolescentes se autoprescriben el método, sin asesoría de un profesional de la salud.

Píldora del día siguiente

Son pocas las chicas que están familiarizadas con este método anticonceptivo, y muchas de ellas, a pesar de conocerlo, no lo usan por temor a sus efectos.
Es importante señalar que la píldora del día siguiente no es un método de planificación familiar, es decir, no debe usarse de manera regular por las reacciones que implica a nivel hormonal.

Conclusión

A pesar de la gran difusión que se hace a los métodos de anticoncepción, las tasas de embarazo en adolescentes van en aumento, por lo que es importante destacar que la prevención no es algo que manejen muy bien las jóvenes de edades entre 15 a 19 años.
Sin embargo, es necesario considerar que la familia, amigos y sociedad influyen mucho en el comportamiento de la adolescente, por lo que es ahí donde debe brindarse y reforzarse la información.
Se espera que con la difusión acerca de los métodos de planificación familiar, las tasas de embarazos en adolescentes disminuyan de manera considerable dentro de los siguientes 5 años.

Factores predisponentes

- Las adolescentes están predispuestas a un embarazo debido a la curiosidad por experimentar relaciones sexuales, motivadas muchas veces por el grupo de amigos con el que conviven.
- Muchas veces tienen la idea equivocada de que no quedarán embarazadas en su primera vez; esto es totalmente falso, ya que basta sólo un encuentro sexual sin protección para que pueda presentarse el embarazo.
- El consumo de alcohol y de otras sustancias tóxicas contribuye también de manera considerable, ya que se ha visto que un 25% de las adolescentes consumen alcohol antes de su primera relación sexual.
- No están preparadas con un método de anticoncepción para su primera experiencia sexual.
- Falta de atención y descuido por parte de la familia; problemas de comunicación y conflictos existenciales de la chica.

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DATOS DEL COLABORADOR
Dra. Nora Ramos Valenzuela. Ginecología y Obstetricia, embarazo de alto riesgo. Clínica del Noroeste, cons.106. Tel. 213-3295 y 212-1890 ext.136. Nextel 3064409, dra.noraramos@hotmail.com
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