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La vacuna contra la hepatitis A es actualmente la mejor protección contra la enfermedad
Siempre lávese muy bien las manos después de usar el baño.

La hepatitis A es una enfermedad infecciosa ocasionada por un virus (VHA) que produce una inflamación aguda del hígado, asociada principalmente al consumo de agua o alimentos contaminados.
Evoluciona, generalmente, hacia la curación completa, sin dejar un estado de cronicidad o portador, aunque se presentan caos sin ictericia (coloración amarillenta de piel y conjuntiva).
En nuestro país, en el año 2008 se presentaron 18 mil 675 casos nuevos de Hepatitis Aguda Tipo A, para una tasa de incidencia de 17.51 casos por cada 100 mil habitantes.
Sonora, para ese mismo año, ocupó el tercer lugar con mil 25 casos y una tasa de 41.20, solamente superada por Baja California Sur (tasa 89.39) y Querétaro (tasa 54.26).

Mayor riesgo

La población con mayor riesgo suele ser la de niños y adolescentes; de hecho, la tasa de incidencia por 100 mil habitantes de esos grupos de edad en Sonora se presenta de la manera siguiente, menores de un año (13.63), de 1 a 4 (163.76), de 5 a 9 (131.13), de 10 a 14 (68.24), de 15 a 19 (38.39), de 20 a 24 (26.84), de 25 a 44 (7.5).
Se estima que más del 50 por ciento de la población mayor de 40 años tiene memoria inmunológica (anticuerpos IgG) contra el VHA.
Para el 2009, a nivel nacional se presentación 17 mil 225 casos; en Sonora, también hubo una reducción en el número de casos, presentándose 796 afectados, para una reducción del 22.3 por ciento.
Sin embargo, al iniciar la primavera y lo que nos espera de verano, veremos aumentado el riesgo, ya que crece la movilidad de la población, la temperatura que impacta en el manejo y descomposición de los alimentos, por ello tenemos que extremar precauciones.
Adicionalmente, se recibió una alerta sanitaria de parte de la OMS, por un brote de Hepatitis A, relacionada con el consumo de jitomates deshidratados, procedentes de Turquía, por ello instan a todos los países a estar atentos y notificar oportunamente.

Diagnóstico

Se debe sospechar la hepatitis A cuando existen antecedentes de ictericia en los contactos familiares, amigos, compañeros de pacientes febriles o con otros síntomas de una probable hepatitis. Igualmente en viajeros a zonas endémicas con casos de hepatitis.
Acuda ante la sospecha con su médico, quien llevará a cabo un examen físico y puede descubrir que usted tiene un agrandamiento y sensibilidad en el hígado.
Existen pruebas serológicas para valorar la función hepática: Bilirubinas, fosfatasa alcalina, gama glutamil tranferasa y 5-nucleotidasa.
También se incluyen la detección en sangre de anticuerpos anti-VHA: la infección aguda suele tener un incremento de inmunoglobulina M y la inmunoglobulina G aparece después de tres a 12 meses de la infección inicial.
El virus se excreta en las heces desde dos semanas antes hasta una semana después del comienzo de la enfermedad, por lo que se puede realizar un cultivo viral, de estar disponible.
Hay diversas enfermedades que cursan con ictericia, por ello el diagnóstico diferencial, de acuerdo con la edad de la persona debe hacerse con: Ictericia fisiológica del recién nacido, anemia hemolítica, sepsis y atresia biliar en el neonato.
En el lactante, se debe descartar quistes del colédoco y carotenemia. En la infancia: síndrome urémico hemolítico, Síndrome de Reye, Paludismo, Leptospirosis, Brucelosis, cálculos biliares e infecciones graves.
El lupus eritematoso sistémico, hepatotoxinas y fármacos como el acetaminofen y el ácido valproico suelen dar síntomas similares a la hepatitis A.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más graves.
Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol (Tylenol o Tempra).
Las comidas grasosas pueden causar vómito debido a que las secreciones del hígado se necesitan para digerir las grasas y lo mejor es evitarlas durante la fase aguda. La ingestión de dulces, caramelo macizo principalmente, zumos y helados parece ser empleada para el alivio de las náuseas asociadas a la hepatitis.
En ocasiones el médico prescribe medicamentos para aliviar los síntomas como el dolor, la fiebre y el malestar general.

Pronostico

El virus no permanece en el cuerpo después de que la infección desaparece.
Más del 85 por ciento de las personas con hepatitis A se recuperan en un período de tres meses y casi todos los pacientes se recuperan dentro de un período de seis meses.
Hay un bajo riesgo de muerte, generalmente entre los ancianos y personas con enfermedad hepática crónica. Generalmente, no hay complicaciones. Uno de cada mil casos se convierte en hepatitis fulminante, que puede ser mortal.

Prevención

Los siguientes consejos pueden ayudar a reducir el riesgo de propagar o contraer el virus:
- Siempre lávese muy bien las manos después de usar el baño y cuando entre en contacto con la sangre, las heces u otro líquido corporal de una persona infectada.
- Evite los alimentos y el agua que no estén limpios (use agua embotellada).
- Evite consumir alimentos en vía pública o en sitios con higiene deficiente.
- Para el lavado de frutas y verduras use agua clorada, si no tiene certeza que el agua corriente está limpia (por estar en depósitos o tinacos carentes de limpieza).
El virus se puede propagar más rápidamente en guarderías y otros lugares en donde las personas están en estrecho contacto.

Un lavado minucioso de las manos antes y después de cada cambio de pañal, antes de servir los alimentos y después de usar el sanitario puede ayudar a prevenir tales brotes.
Si usted se ha expuesto recientemente a la hepatitis A y no ha padecido esta enfermedad antes o no ha recibido la serie de vacunas contra este tipo de hepatitis, pregúntele al médico o a la enfermera acerca de recibir inmunoglobulina o la vacuna contra la hepatitis A.
Existen vacunas disponibles para protegerse contra la infección de la hepatitis A.
La vacuna comienza a proteger cuatro semanas después de recibir la dosis inicial y se requiere un refuerzo de seis a 12 meses para lograr una protección duradera. La vacuna contra la hepatitis A es actualmente la mejor protección contra la enfermedad.

Síntomas

La persona infectada con hepatitis A puede tener malestar general como si tuviera gripe o bien puede cursar sin molestias. Los síntomas suelen ser de aparición brusca y consisten en dolor en hipocondrio derecho (a nivel del borde costal derecho), ictericia (piel y ojos amarillos) y orina oscura. Otros síntomas comunes incluyen:

- Náuseas.
- Vómitos.
- Fiebre.
- Pérdida del apetito.
- Prurito (irritación y picazón de la zona afectada) generalizado.
- Fatiga.
- Excremento pálido o color claro.
- Dolor abdominal, especialmente en la región de la boca del estómago.

Estas manifestaciones suelen ser leves y en los lactantes y niños preescolares pueden pasar inadvertidos, en los adultos pueden durar hasta varios meses. Los síntomas por lo general aparecen de dos a seis semanas después de estar expuesto al virus de la hepatitis A.

Transmisión

La hepatitis A se contagia por vía oral-fecal (ingesta de partículas fecales contaminadas).
Se propaga debido al contacto con zonas poco higiénicas o ingestión de agua y alimentos contaminados, por ejemplo:
- Ingerir alimentos preparados por alguien con hepatitis A, siendo que esta persona no se haya lavado las manos después de defecar (frutas, verduras, mariscos, hielo, raspados).
- Beber agua contaminada con hepatitis A (zonas con condiciones sanitarias malas; beber aguas tratadas).
- Por ingerir golosinas y otros alimentos con partículas de excrementos u orina infectada.
La hepatitis A no se contagia por vía salival ni por vía sexual, excepto cuando se trata de relación sexual tipo oral anal.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede contraer la hepatitis A. Sin embargo, algunas personas tienen un mayor riesgo que otras:
- Las personas que viven con alguien infectado de hepatitis A.
- Los niños que asisten a guarderías y el personal que trabaja en ellas.
- Las personas que consumen alimentos en vía pública, sin lavarse las manos o en lugares con poca higiene
- Las personas que viajan a países o regiones donde la hepatitis A es endémica y no poseen los anticuerpos necesarios.
- El uso de drogas endovenosas.

Todo sobre: hepatitis - lupus - -

DATOS DEL COLABORADOR
Dr. Francisco Javier Muro Dávila. Presidente del Colegio Médico de Hermosillo. Tel. (662) 214-1714, 214-4053. e-mail:fj_muro@hotmail.com
NOTA IMPORTANTE
El contenido de los textos publicados es responsabilidad de nuestros colaboradores, se ofrecen sólo como una guía informativa y nunca deben sustituir la consulta que usted debe hacer a su médico de confianza. No se auto medique, visite periódicamente a su médico. La opinión de nuestros colaboradores no refleja necesariamente nuestra opinión.
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